domingo, 2 de octubre de 2011

Unos de mis valiosos tesoros


Mi primer tesoro más grande que Dios me permitio tener, valorar, conservar y cuidar fue mi familia. 
Otros de mis tesoros son mis "hijitas" (mis perritas), quienes me brindan todo su afecto, cariño, lealtad, fidelidad y gratitud.

Estas lindas criaturas son unos pequeños angelitos, de quienes estoy agradecida por todos esos momentos felices que pasamos juntas.

Ellas sin poder palabrar, me lo dicen todo con sus expresiones de lengüetidas, moviditas de cola, ojitos llorosos, agulliditos, levantaditas de patita.

Estos angelitos lo poco que me pueden dar en forma en agradecimiento por lo que las cuido, lo hacen de una manera tan dulce y especial que llenan mi corazón por completo. 

Mi familia y yo le agradecemos a Dios por habernoslas mandado, porque son un regalo maravilloso. 

Ellas son tan tiernas y puras de alma, que cuando las abrazo, bezo y las mino me hacen olvidar todo lo malo que me pasa.

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