Antiguamente, el perro ha ayudado al hombre en tareas como la caza, vigilancia y en el pastoreo de ganado.
En la actualidad, el rol que desempañaba el perro ha variado, dándole mayor responsabilidad. El perro guía es un modelo de ello, pues ha sido entrenado específicamente para que se puedan desenvolver y adaptar al estilo de vida de su dueño.

El perro guía es entrenado para mejorar la mobilidad y la independencia de hombres y mujeres ciegas.
Aunque el perro de terapia no ha sido legalmente definido por ley federal, les es permitido visitar hospitales y proveer soporte emocional.
El perros en servicio para los incapacitados en la actividad auditiva está entrenado para ayudar a personas sordas o casi sordas. Estos perros alertan a las personas a sonidos tales como alarmas de fuego, relojes despertadores, el sonido del teléfono, el timbre de la puerta, llamados a la puerta, el llanto de un niño y las sirenas.
El perro guía para los físicamente impedidos está entrenado para mejorar la mobilidad y la independencia de las personas que usan sillas de ruedas, andadores, muletas o bastones.
El perro realiza actividades como halar la silla de rueda, levantar objetos caídos, encender y apagar los interruptores de la luz, abrir y cerrar puertas y gavetas, llevar objetos en la boca o en mochilas y ayudar a las personas a levantarse de una silla o de una caída.





No hay comentarios:
Publicar un comentario